Martes 22.05.2018
Actualizado hace 10min.
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    Las nuevas tecnologías y las mujeres

    El desafío de romper estereotipos para que más mujeres estudien carreras técnicas

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    Las TICs son cosas de chicas", afirma Lía Molinari, vicedecana de la Facultad de Informática de la Universidad de La Plata. Y su afirmación tiene asidero. Hubo una época, no hace tanto tiempo, en que las mujeres representaban el 75% de la matrícula de la carrera de ciencias de la computación en el país. Corrían los años 60 y 70 y la opción por las materias llamadas duras era una alternativa que prácticamente no hacía distinción de género. Hoy ese porcentaje apenas representa el 15% de las carreras técnicas.

    Justo cuando se celebra en todo el mundo el día de las mujeres en las TIC (tecnología de la información y las comunicaciones), a partir de una iniciativa de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT), vale preguntarse qué pasó en estas décadas para semejante retroceso y cuáles son las oportunidades para que las mujeres recuperen el espacio perdido.

    En la década del ´60 la participación de las mujeres en Ciencias de la Computación era de 67%, nivel que trepó hasta el 75% en los ´70, según un informe de la Fundación Sadosky. Lo mismo ocurría en el mundo, hecho que mostró claramente la película "Talentos Ocultos", donde las "computadoras" eran mujeres con altísima capacidad para realizar cálculos matemáticos y responsables de haber logrado muchos de los grandes avances que la NASA concretó en aquella época.


    ¿Qué pasó para que hubiese una retracción tan fuerte en los últimos 30 años? Parece que hay que echarle la culpa al márketing de la computación personal que puso el acento en que esa actividad era cuestión de hombres. E introdujeron el concepto a través de una de las maneras más eficientes, el juego, el entretenimiento.

    "Una hipótesis sostiene que la tendencia se revirtió con la introducción de las primeras computadoras portátiles en los Estados Unidos. Muchos de esos primeros equipos se vendieron más como juguete para varones. Eso más el márketing que se montó en torno a eso hicieron que se los incentivara más hacia esa actividad", explicó a iProfesional, Analía Avella, quien tuvo a su cargo la mesa de género de la extinta subsecretaría de Servicios Tecnológicos.

    Al principio de la irrupción de la computación  personal esos primeros juguetes eran muy básicos, ni siquiera eran computadoras. Pero el destino eran los varones. La misma lógica que opera cuando, de pequeños, a los nenes se les regala un autito y a las nenas, una muñeca.

    Hay, sin embargo, una segunda hipótesis, que sostiene que la mujer fue directamente relegada de las TICs y que el desarrollo y la programación se orientaron específicamente hacia el mundo masculino. Razón por la que, a su vez, la mujer optó por no mirar las carreras técnicas e inclinarse por aquellas más orientadas hacia lo social, lo artístico.

    Más allá de cuál de las dos hipótesis es la más certera, otra vuelta por el cine muestra que, efectivamente, la brújula de las TIC se orientó hacia el mundo masculino, tal como lo reflejaron películas como "La venganza de los nerds" o "Juegos de guerra". Siempre hombres. Y ganadores, a pesar de los anteojos con marco grueso y cristales de culo de botella.

    Lo cierto es que hoy se busca el rebote. Desde hace siete años las mujeres de la Argentina se mantienen en el 15% de la matrícula de las carreras relacionadas con programación, según el trabajo realizado por Mujeres Programadoras. Y desde diversos sectores se busca que el ascenso sea, a partir de ahora, vertiginoso.

    En todas las áreas vinculadas con las TIC hay oportunidades reales de inserción desde el punto de vista laboral. Y para que eso ocurra se debe trabajar tanto desde el ámbito educativo como desde el familiar, y romper los estereotipos con los que se ha sesgado a las mujeres desde tantos lugares.

    Dar vuelta ese enfoque significa reducir la brecha y la manera de lograrlo es que las mujeres encuentren y visualicen el hacer en tecnología. "En las áreas TIC hay posibilidad de realizar trabajo remoto, de tener horarios flexibles, de generar el emprendimiento propio. Y achicar esa brecha no es sólo reducir la de género sino también provocar una mejora de impacto económico", agregó Avella.

    "La participación aún es baja, y el crecimiento se da de un modo más lento al que pretendemos. La situación cambia en las empresas tecnológicas donde los pisos de participación de mujeres con formación técnica es de 20%, con algunos casos en donde se llega al 40%", dijo, por su parte, María Laura Palacios, CIO de Codes, y co-fundadora del Club de Chicas Programadoras.

    El promedio de mujeres con formación TIC en empresas estrictamente tecnológicas es de 24% en la actualidad, según las estimaciones realizadas por las ejecutivas consultadas. Aunque no hay mediciones sobre lo que pasa en el grueso de la economía en general, hay coincidencia sobre los bajos niveles de participación de mujeres, pese a que en diversos espacios se promueve su inclusión.



    "Reducir la brecha implica que las mujeres se interesen por las TIC y que vean a estas carreras como una posibilidad de estudio, para despertar vocaciones. Al no saber, al no conocer tampoco la eligen, por eso se encara un fuerte márketing donde se muestra que esto también es una profesión y una buena decisión. Los clubes de programadoras van en esa dirección", agregó Palacios.

    Hay una verdad a rajatabla en este objetivo de reducir la brecha de género en las TIC: son carreras que no tienen barreras. Hay demanda de trabajo y quienes egresan de ellas consiguen empleo rápidamente. No es que no hay lugar para las mujeres, se trata de ocuparlos.

    Fuente: Informatica Profesional

    Link : http://www.iprofesional.com