Jueves 13.12.2018
Actualizado hace 10min.
TEMAS

    NO AL FRACKING

    LEY 7722 NO SE TOCA

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    Ecocidio en Allen

    Un nuevo derrame de YPF pone en riesgo la vida en Allen. El envenenamiento de las napas de agua se extiende a pesar de los comunicados de la empresa que ya nadie cree. Este jueves un grupo de vecinos exigió en el Concejo Deliberante que se declare la emergencia ambiental.

    El sábado volvieron a encenderse las alarmas: la fuga de gas con fluidos de perforación de la planta productora de gas de YPF en Allen abrió un nuevo capítulo en la devastación que la industria hidrocarburífera produce en esta zona -como en tantas otras- desde que se instaló decidida a hacer lo que tenga que hacer para sostener los negocios.

    Esta vez el incidente se produjo en el pozo EFO355 del yacimiento Estación Fernández Oro, y dio inicio al protocolo de la empresa para contener estos episodios. El más importante: convencer a los pobladores de que nada grave pasa. Sin embargo, quienes conviven con la explotación de hidrocarburos no convencionales a través de la técnica de fractura hidráulica –fracking- desde hace años y han visto sus tierras arrasadas, saben que lo peor está por venir si no se pone un freno de una buena vez a este tipo de explotación.

    Es por eso que este jueves un importante número de vecinos ingresó al Concejo Deliberante para exigir que se permita el ingreso de un proyecto para declarar la emergencia ambiental. Sin embargo, el bloque oficialista se opuso a ingresar la temática y tras la suspensión de la sesión ordinaria -entre acaloradas discusiones- no se tomó ninguna medida.

    “Todavía están saliendo fluidos. El agua contaminada llegó a la laguna que desemboca en el Río Negro, tenemos las filmaciones que lo muestran”, dice Juan Carlos Ponce, referente de la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua en Allen.

    “Los comunicados de YPF son mentirosos, el agua contaminada está fluyendo a las napas. No lo pueden parar. Lo que está pasando es terrible, estamos en una incertidumbre total”, señala en las puertas del Concejo Deliberante, donde, tras la negativa al pedido de los vecinos, la convocatoria es a concentrar este viernes, como lo hacen cada viernes, a las 20 en la plaza central de la ciudad. Lo cierto es que solo el pueblo movilizado puede torcer el rumbo.

    “El envenenamiento del alto valle no tiene límites. Las napas profundas se están contaminando con todo esto. Y no es que estaban haciendo perforación, estaban haciendo fractura hidráulica. Desde el 2012 que estamos peleando con esto y el Gobierno ha hecho oídos sordos, ha mentido. Los entes de control no existen, todo esto es un ecocidio. La destrucción y la contaminación del alto valle”, continúa.

    Tierra arrasada

    Los padecimientos en esta localidad no son de ahora. Desde que se iniciara la actividad hidrocarburífera se han ido desatando una serie de consecuencias que tiene a la población en alerta. Para empezar, el municipio padece la media más alta del país de niños con leucemiaY esto a pesar de que hay más casos que los oficiales, pero no son reconocidos por el Ministerio de Salud de Río Negro. Más bien, todo lo que tiene que ver con las enfermedades consecuencia del fracking se vienen ocultando.

    Es el reconocido caso de Rubén Ibáñez, quien empezó con problemas de salud en el 2014, cuando explotó un pozo muy cerca de su domicilio. Un estudio le detectó una mancha en el pulmón, sin embargo, cuando quiso retirar sus antecedentes en el hospital de Allen no se los quisieron dar. Para acceder a ellos tuvo que iniciar una causa y finalmente la fiscal Julieta Villa ordenó un allanamiento: solo aparecieron las tapas de su historia clínica.

    “El fracking no solamente fracturó la tierra, sino que fracturó todo: los colegios médicos, la salud pública, las medios de comunicación. Es muy grave. También se perdió toda la carpeta que teníamos en la justicia, con el expediente de Ibáñez. Mientras tanto, la única respuesta que nos dan es decir que somos ecoterroristas”.

    A sabiendas de la contaminación ambiental que provoca, el fracking está prohibido en varios países del mundo y en alrededor de 60 municipios de nuestro país. A pesar de esto, y de los reclamos de los vecinos, en Allen un fallo del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro en 2013 declaró la inconstitucionalidad de la ordenanza que había prohibido la utilización del método de fractura hidráulica para la extracción de hidrocarburos. Así, lejos de disminuir, aumentaron: hoy hay más de 160 pozos en esa zona y se aprobaron hace diez días unos 93 pozos nuevos.

    Continua así la explotación de los recursos naturales no renovables sin ningún tipo de control hacia las empresas ni de cuidado hacia la población, y mientras varios bolsillos engordan, las chacras viven sus últimos estertores. La misma ecuación de hace 500 años, empresas multinacionales que se lleven bienes -el gas y petróleo – y dejan a cambio tierras desbastadas.

    Y es que el entramado no tiene límites. El dato más grotesco es que una de las dueñas de una de las empresas que se dedica al transporte, almacenaje y distribución de productos químicos y residuos relacionados con la extracción de hidrocarburos es la mismísima secretaria de Ambiente de Río Negro, Dina Migani. Entre sus clientes tiene, ente otros, a YPF.

    “La lista de corruptos y cómplices es muy grande. Ya más que cómplices son partícipes. Pero nosotros vamos a seguir la lucha y este viernes nos volveremos a reunir en ronda a las 20 en la plaza principal como todos los viernes”, concluye Ponce, tenaz en el recorrido hasta que se le ponga fin al destino de muerte que se le propone hoy al Alto Valle.

    Por Violeta Moraga

    Equipo de Comunicación Popular Colectivo al Margen

     

    FUENTE: www.almargen.org.ar

     


     

    Envenenamiento sin límites en el Alto Valle rionegrino

    La comunidad de Allen vive en estado de alerta tras un nuevo derrame de YPF. Aunque el Gobierno y la empresa insistan en tener todo “bajo control”, desde la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua aseguran: “los entes de control no existen, todo esto es un ecocidio”.

    Por Violeta Moraga (desde Río Negro) | El incidente se produjo el sábado en el pozo EFO355 del yacimiento Estación Fernández Oro, ubicado sobre la Ruta Nacional 22, y se suma a la serie de negligencias que vienen cometiendo las empresas hidrocarburíferas en la zona, que operan sin el debido control y a costa de la salud y el ambiente de los pobladores.

    La empresa insiste en convencer a través de estériles comunicados que todo está bajo control, sin embargo los testimonios se multiplican afirmando que la contaminación ya llegó a las napas de agua. La insalubridad no es nueva, hace tiempo que nadie se anima a beber de la canilla y las chacras moribundas pintan el paisaje tembloroso de torres que humean como faros oscuros. Sin embargo, las dimensiones de esta nueva fuga de gas con fluidos de perforación de la planta productora de gas de YPF tiene a todos en vilo, imposible de medir.

    Desde la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua en Allen, Juan Carlos Ponce afirma que la contaminación llegó a la laguna que desemboca en el Río Negro. “Tenemos fotos y filmaciones que lo muestran”, dice mientras se dirige a paso apresurado hacia el Concejo Deliberante de esta ciudad, donde este jueves un grupo de vecinos exigió que se declare la emergencia ambiental, dada la gravedad de la situación. Sin embargo, el acalorado debate en el recinto terminó con la suspensión de la sesión ordinaria y la negativa a tratar este proyecto.

    Los vecinos no se rinden. Esta noche, como todos los viernes a las 20, volverán a reunirse en la plaza principal, donde se vienen organizando. Y es que nada es igual desde que conviven con la explotación de hidrocarburos no convencionales a través de la técnica de fractura hidráulica, fracking.

    La contaminación no sólo deja tierras arruinadas, sino que las consecuencias se reflejan tristemente en la salud: el municipio padece la media más alta del país de niños con leucemia, y esto a pesar de que muchos casos no son reconocidos por el Ministerio de Salud de Río Negro.

    Se suman además los casos de enfermedades respiratorias, entre otras consecuencias del fracking que tratan de taparse desesperadamente. Un caso emblemático en la zona es el de Rubén Ibáñez, que tuvo que iniciar una causa judicial para que la fiscal Julieta Villa ordenara el allanamiento del hospital zonal con el fin de recuperar su historia clínicaSu salud está comprometida desde el 2014, cuando explotó un pozo muy cerca de su casa. La mancha en uno de sus pulmones atestiguaba lo que comenzaba a sucederle. Sin embargo, a pesar del allanamiento, sus antecedentes no aparecieron. Sólo estaban las tapas de su carpeta con el seguimiento del caso.

    “Desde el 2012 que estamos peleando con esto y el Gobierno ha hecho oídos sordos, ha mentido. Los entes de control no existen, todo esto es un ecocidio. La destrucción y la contaminación del alto valle”, alerta Ponce. “El fracking no solamente fracturó la tierra, sino que fracturó todo: los colegios médicos, la salud pública, los medios de comunicación. Mientras tanto, la única respuesta que nos dan es decir que somos ecoterroristas”.

    Torcer el destino

    “Los gobiernos deben asumir su responsabilidad e impedir que se sigan llevando todos nuestros recursos sin ningún tipo de control. Las pautas y el sistema bajo el cual explotar el petróleo y gas que son propiedad de todos, deben surgir de un plebiscito vinculante del que participen todos los rionegrinos”, señaló frente a este nuevo derrame Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE y CTA Río Negro que llamó al pueblo a seguir movilizándose hasta tanto las autoridades tomen cartas en el asunto y cambien el destino de muerte que proponen en el Alto Valle rionegrino.

    “Que se haya producido un nuevo derrame y que sea de esta magnitud es muy grave y muestra que crece la contaminación y el daño ambiental en toda la región del Alto Valle. Las autoridades y las empresas siguen disimulando las consecuencias nocivas de la explotación para todo el pueblo”, dijo Aguiar dando cuenta de la postal que hoy se vive en la región: empresas multinacionales que se llevan sin control –y de la forma más dañina– bienes comunes como el gas y petróleo, dejando a su paso territorios inhabitables.

    Un ruido insoportable, olor a azufre, casas agrietadas, techos que se caen, dificultad para respirar, enfermedades, economías locales destruidas, son algunas de las consecuencias que vive Allen debido al fracking, un sistema que está vedado en varios países del mundo y también en alrededor de 60 municipios de nuestro país. En Río Negro, sin embargo, un fallo del Superior Tribunal de Justicia en 2013 declaró inconstitucional la ordenanza que había prohibido la utilización del método de fractura hidráulica para la extracción de hidrocarburos.

    Lejos de eso hoy hay más de 160 pozos en esta zona y 93 que ya están aprobados para ser realizados.  En el medio, el entramado es tal que la secretaria de Ambiente de Río Negro, Dina Migani es una de las dueñas de una de las empresas que se dedica al transporte, almacenaje y distribución de productos químicos y residuosrelacionados con la extracción de hidrocarburos.

    Por debajo y a pesar de todo, el pueblo se organiza y va tejiendo redes. Es la única fuerza capaz de revertir este destino.

    FUENTE: http://canalabierto.com.ar/2018/12/07/envenenamiento-sin-limites-en-el-alto-valle-rionegrino/

     

     

     

     


    Aunque por ahora la Ley 7722 no se toca...  Mendoza debe continuar atenta... Es muy importante recordar este video:

     


    Derrame en Allen: organizaciones antifracking dicen que hay contaminación

    La Asamblea Permanente del Comahue por el Agua anunció que realizará una denuncia. Evalúan si la presentarán ante la justicia provincial o federal.

     

    “Ayer después de la 20 decían que estaba todo controlado pero no se le puede creer a YPF porque en un comunicado anterior aseguraban lo mismo”, expresó Juan Carlos Ponce, uno de los referentes de la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua en Allen en referencia al derrame que se produjo el sábado pasado.

    Ponce contó que cuando ocurrió el incidente llegaron a las 15 y era “impresionante la cantidad de calcáreo que pusieron para contener y tapar todo”.

    La organización realizará estos días una denuncia por contaminación y están evaluando si será presentada ante la justicia provincial o federal.

    “Ahí quedó contaminando el suelo, hace dos semanas fuimos y vimos cómo las napas contaminadas iban corriendo y afectando a los frutales”, expresó.

    “Ellos están trabajando en un lugar donde no deberían hacerlo. El Valle se hizo para que sea un lugar para producir alimentos”, enfatizó.

    Ponce manifestó que no han tenido datos sobre la investigación que están llevando a cabo los fiscales.

    El referente recordó en el 2017 YPF tuvo “su primera multa por contaminación en Allen” por derrame en la chacra 60.

    El serio incidente ocurrió en octubre de 2016 en la zona rural allense debido a una válvula mal cerrada de un pozo de gas provocó el derrame de casi 240.000 litros de agua salada, en el sector donde se encuentran los pozos gasíferos EFO 360 y 362. La locación quedó inundada y días después comenzaron a secarse los frutales y álamos contiguos al pozo. Desde YPF reconocieron la afectación causada en las plantaciones y atribuyeron el hecho a “un error humano”.

    Tras informes realizados a raíz del incidente, el Departamento Provincial de Aguas multó a los responsables por un monto de 2,5 millones de pesos.

    Ayer la compañía estatal informó que “logró controlar la surgencia de gas” en el pozo EFO355 del yacimiento Estación Fernández Oro, tras el incidente registrado este sábado en la zona de Allen. Según estimaron en un comunicado de prensa, ya se ha llevado a “una condición normal de operación” e insistieron en que “ninguna fuente de agua resultó afectada” por el derrame.

    FUENTE: www.rionegro.com.ar


    Esto pasa en Neuquén... Y en  Mendoza hacen la promesa imposible de aumentar los controles y llevar a cabo sin problemas la misma megamineria y el fracking sin contaminar... Esto es IMPOSIBLE... Una cosa trae la otra.... No nos dejemos engañar.... Sólo basta mirar lo que pasa en Jachal,  Allen y Catamarca...


    PETITORIO ENTREGADO HOY EN EL SENADO MZA CON 21.558 FIRMAS EN PAPEL Y 7990 FIRMAS DIGITALES. SEGUIMOS EN PIE DE LUCHA.

    ¡LA 7722 NO SE TOCA!

    Mendoza tiene esperanzas de alejarse del fantasma de la Megamineria y el Fracking.... Pero debe estar alerta.... Mientras tanto sus custodios se multiplican... ¡¡¡¡Vamos Mendoza!!!!


    USPALLATA LIBRE DE MEGAMINERÍA CONTAMINANTE. ¡EL AGUA DE MENDOZA NO SE TOCA!


    MENDOZA QUIERE SER ESCUCHADA

    Camionetazo que salió desde San Carlos y su paso por Tunuyán

     


     

     

     

     

     


     

    La "multa histórica" por el derrame en Vaca Muerta es 13 veces menor que la de Barrick

    Un pozo operado por YPF y Schlumberger volcó fluido contaminante durante 36 horas y afectó 45 hectáreas. La ONU pidió al país que reconsidere el "fracking"

    La "multa histórica" que impondrá la provincia de Neuquén a YPF por el derrame del pozo petrolero en Vaca Muerta el pasado 18 de octubre será de apenas 9,4 millones de dólares, casi 13 veces menos de la indemnización impuesta por San Juan a la Barrick Gold tras el derrame de agua cianurada en 2015. Casualmente, el incidente ocurrió dos días después de que la ONU pidiera al país "reconsiderar la explotación a gran escala de combustibles fósiles no convencionales mediante el 'fracking' en la región" por sus consecuencias ambientales. 

    El pozo LCAV-26 (h), operado por la empresa de servicios Nabors para YPF y Schlumberger se "salió de control" el 18 de octubre a la medianoche mientras los operarios intentaban sacar a la superficie un tubo de unos 70 metros para su análisis. En ese momento la presión del subsuelo superó a la de la superficie y, como resultado, el pozo arrojó lodo con hidrocarburos durante 36 horas. Con esa sustancia contaminante se cubrieron ocho hectáreas alrededor del pozo y el "efecto spray" generado por el viento afectó una zona de 45 hectáreas. 

    La limpieza manual del terreno y de la flora del área llevará alrededor de tres meses. Luego vendrá un trabajo de biorremediación que puede extenderse unos cinco meses más, por lo que recién en julio de 2019 podría volver a trabajarse en la zona de Bandurria Sur, como se conoce al área donde ocurrió el derrame. 

    El subsecretario de Ambiente provincial, Juan de Dios Lucchelli, señaló el jueves que aún no tenían definido el monto exacto de la multa porque todavía se estaba evaluando la afectación. "Lo que sí sabemos es que para este tipo de situaciones ambientales la pena ronda entre 100 y 23 mil Jus", explicó. El Jus es un sistema de medida judicial que hoy cotiza en $ 1237,04. Por eso se estima que en el mayor de los casos la multa llegaría a los 28 millones de pesos (763 mil dólares según la cotización del viernes 2 de noviembre). 

    Esa sería la multa ambiental más alta de la historia de Neuquén, pero está por debajo de la impuesta por San Juan a la Barrick Gold en marzo de 2016 por el derrame de cinco millones de litros de agua cianurada sobre la Cordillera y el río Jáchal, cuyas aguas desembocan en las provincias vecinas de San Luis y Mendoza. Entonces la multa fue de 145 millones de pesos, que al momento representaban 9,4 millones de dólares. 

    El antecedente más inmediato de multa por contaminación en Neuquén se produjo en diciembre de 2014, cuando se dispuso cobrarle 2.100.000 pesos a la empresa Indarsa por el derrame de desechos de la industria hidrocarburífera en el Parque Industrial de Neuquén. Esa multa aún no fue pagada, según informó el diario Río Negro. 

    Pero lo que vale no es sólo el importe, explica en diálogo con Tiempo Fernando Cabrera, integrante del Observatorio Petrolero Sur (OPSur), sino quién es el responsable. "La exploración en esa zona es 51% YPF y 49% Schlumberger, pero la que pone la cara y se deslegitima es la empresa estatal, no la externa", añade. 

    El riesgo del "fracking" 

    La extracción de petróleo no convencional consiste en la inyección de un "fluido de fractura" compuesto por agua, arena y otros químicos a alta presión. Hasta un 80% de ese fluido luego vuelve a la superficie incluyendo metales pesados o elementos radiactivos presentes en las formaciones rocosas y que tienen efectos sobre la salud. 

    "YPF asegura que podemos encontrar esos fluidos en cualquier cocina, pero la verdad es que estamos hablando de entre 17 y 30 millones de litros, de los cuales muchos vuelven a la superficie", razona Cabrera. Y además hay un tema muy opaco en relación a la información. "Diez días pasaron para que la información empiece a salir a la luz en este caso y, en general, estos accidentes se conocen porque un trabajador, vecino, mapuche o puestero saca una foto. Ahora no están dejando acercarse gente con celulares por cuestiones de seguridad", agrega. 

    El OPSu r es u na de las más de 70 organizaciones y asambleas vecinales que firmaron un comunicado la última semana para pedir al Estado que detenga el fracking tomando en cuenta el informe del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) de las Naciones Unidas que advierte sobre Vaca Muerta. Según ese documento presentado apenas dos días antes del derrame, "la explotación total de todas las reservas de gas de esquisto [de Vaca Muerta] consumiría un porcentaje significativo del presupuesto mundial de carbono para alcanzar el objetivo de un calentamiento de 1,5 grados Celsius, estipulado en el Acuerdo de París". «

     

    FUENTE: www.tiempoar.com.ar

     


     


     


    Axel el cantante apoya la protección de la ley 7722 que cuida el agua de Mendoza

     

     

     


     

     

    Entrevista a un ciudadano oriundo de Jachal que vive en Mza, y tiene toda su familia allá y conoce de la actual situación...

     

     

    Impactante testimonio de Ernesto que trabajo en mineria en San Juan.....

     

     


     

     


    ENFERMEDADES, CONTAMINACIÓN Y DERRUMBES EN ALLEN, EL PUEBLO EN EL QUE LOS CULTIVOS CONVIVEN CON EL FRACKING

    Leucemia, viviendas derrumbadas, sonidos insoportables, emisiones de gases tóxicos, gastroenteritis, vómitos, derrames. El relato se repite de vecino a vecino. Solo cambian las formas, pero las vivencias y creencias son similares. Para las petroleras, en cambio, es un ejemplo de una industria que genera unos 3 mil puestos de trabajo en todo Río Negro y que el año pasado le dejó a la provincia 500 millones de pesos en regalías. Junto a un equipo de Greenpeace, Infobae visitó Allen, la capital nacional de la pera, en Vaca Muerta, donde los cultivos de frutas que se consumen en el resto del país conviven con los pozos de fracking.

    Allen es parte del yacimiento Estación Fernández Oro, en el sector rionegrino de Vaca Muerta. La explotación de hidrocarburos tiene varias décadas en la zona, pero con la irrupción de la técnica del fracking los pozos se multiplicaron en el área, donde el tight gas es la vedette. Aunque ni siquiera están claras las consecuencias a largo plazo del fracking sobre la salud y el medio ambiente, no hubo debate previo. Alguien decidió que así iba a ser y la vida cambió para siempre. La mayoría de los vecinos no quiere hablar, pero la regla tiene varias excepciones. ¿Es posible la convivencia del fracking con los cultivos si el gas y el petróleo pagan 10 veces más por hectárea? ¿Afecta la salud de los vecinos? ¿Y el medio ambiente?

    "Simulacros"

    Los accidentes en los pozos de la zona están lejos de ser una excepción. La sucesión es notable y contrasta con las afirmaciones del gobierno de la vecina provincia de Neuquén, que tras el derrame de crudo que ocurrió el 19 de octubre en Bandurria Sur, informó que desde 2014 no había habido problemas en la "zona". Esa declaración tenía una intencionalidad: instalar la idea de que en todo Vaca Muerta no hubo accidentes en los últimos años, y así lo comunicó buena parte de la prensa local. Naturalmente, es mentira.

    En el Observatorio Petrolero Sur armaron una línea de tiempo de los accidentes solo en Allen. En 2014 explotaron dos pozos y otro se incendió y provocó llamas de hasta 15 metros de altura. El 2015 fue el año de los derrames. Fueron cuatro. En uno de ellos, en julio, los fluidos terminaron en una laguna que se conecta con otras que, a su vez, desembocan en el río Negro. La empresa Yacimientos del Sur (YSUR, subsidiaria de YPF) les ofreció a una veintena de vecinos de Calle Ciega 10 una compensación de 44 mil pesos al año, pero les exigió a cambio una cláusula de confidencialidad, la colaboración con la empresa en caso de protestas y la renuncia a nuevos reclamos.

    Ese año también hubo una sucesión de explosiones en el pozo EFO 280, pero para el gobierno rionegrino fue un mero "silbido". Tras la denuncia de los vecinos, el secretario de Energía, Marcelo Echegoyen, fue contundente. "Estoy viendo en Google Earth y acá no hay ningún barrio", declaró.

    Al año siguiente se produjo el accidente más importante que se conoce en la zona, cuando se fugaron 240 mil litros de la llamada "agua de formación" de los pozos 360 y 362. Murieron animales y árboles frutales.

    Hubo más incidentes. La mayoría de las veces, según los vecinos, les dicen que son simulacros, lo que contrasta -de acuerdo a esos testimonios-, con la cara de pánico de los trabajadores.

    La polémica se redobla cuando la encargada de controlar está íntimamente ligada a la industria petroquímica. La secretaria de Ambiente de Río Negro, Dina Migani, es una de las dueñas de Quinpe SRL, una empresa que se dedica al transporte, almacenaje y distribución de productos químicos y residuos relacionados con la extracción de hidrocarburos; y entre sus clientes tiene a YPF, Petrobras, Halliburton, TGS y Schlumberger, de acuerdo a una denuncia por contaminación que presentó este año la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), por pedido del presidente del Concejo Deliberante de Estación Fernández Oro, Claudio Correa.

    Contaminación invisible

    Más allá de los accidentes, la contaminación de los pozos de gas y petróleo muchas veces no se puede ver. Eso es lo que buscó demostrar la ONG Earthworks cuando visitó Estación Fernández Oro con una cámara infrarroja traída desde los Estados Unidos para registrar gases invisibles que son altamente tóxicos y potencialmente mortales, conocidos como compuestos orgánicos volátiles (COVs), entre los que se encuentran benceno, butano, etilbenceno, metano, propano, octano, tolueno y xileno.

    "Las personas expuestas a la contaminación de COVs que hemos detectado en Argentina pueden sufrir consecuencias a la salud al corto y al largo plazo, incluyendo padecimientos de cáncer", explicó el ambientalista Pete Dronkers, de la ONG.

    Sin registros

    —¿De dónde sos?

    —De Allen

    —Yo también.

    —Yo también.

    El diálogo, simplificado en este artículo, se dio en una sala de espera de un hospital de Neuquén en la que varias madres se dieron cuenta de que tenían dos denominadores en común: conviven con el fracking y los agroquímicos, y sus hijos tienen leucemia. Entonces surgió una sospecha que luego fue admitida por el ministro de Salud provincial, Fabián Zgaib, a una periodista de Roca, y por su secretario a los vecinos: que en Allen hay al menos 7 casos de leucemia, es decir, entre tres y cuatro veces más de lo que estadísticamente es esperable.

    Poco después una médica que pidió mantener su identidad reservada engrosó la cifra y le confesó a los vecinos que en realidad eran 12 casos, pero que como la mayoría estaban siendo atendidos en Neuquén, las estadísticas de Río Negro no lo reflejaban. Oficialmente, para la Provincia, hubo cuatro muertes y cinco internaciones por leucemia en Allen entre 2013 y 2017.

    Infobae solicitó los datos duros a la cartera sanitaria, pero se encontró con muy poca colaboración. Eso sí: no quisieron decir cuántos casos hay en total ni desmintieron los siete denunciados por los vecinos. "Desconozco", se limitó a aclarar un vocero. Al margen de que la información no se pudo chequear, lo que queda al descubierto es una constante de las zonas en las que hay proyectos extractivistas sospechados de contaminación: el secretismo de las estadísticas médicas.

    Al respecto, Allen tiene otro caso paradigmático, el de Rubén Ibáñez, que vive con su esposa y uno de sus hijos en el barrio Costa Este. Era el casero del Vivero El Alto, que ahora está abandonado. La dueña -dice- aceptó una "ayuda" de YPF para que unas cañerías pasen por debajo de sus tierras y dejó de lado el camino productivo. Detrás de su casa, a unos 10 metros, hay un arroyo. Del otro lado hay instalaciones petroleras de cuya existencia la familia Ibáñez se enteró por el ruido, cuando levantaron la torre de fracking. Nadie le avisó.

    En la familia Ibáñez están convencidos de que los problemas de salud de Rubén empezaron de la mano del pozo AP.RN.EFE 141, que explotó a las 21 horas del 19 de marzo de 2014. "Saltaron las válvulas y se produjo una llamarada. Todo alrededor tembló. Fueron muchas horas con los gases tóxicos saliendo. Nadie nos vino a ayudar. La médica que llegó después no quería ni bajarse de la ambulancia para verme", repasó Rubén. "Yo empecé con asma y problemas respiratorios, y al final me encontraron una mancha en el pulmón derecho, pese a que nunca fumé", contó.

    La palabra cáncer no es parte de su relato. Pero su esposa es más cruda. "Tiene un tumor", lanzó Zulema Campos mientras miraba su celular gastado en la cocina de su casa. "El agua no sirve ni para regar las plantas, porque sale contaminada. Todo es un desastre acá", se quejó. Poco antes de recibir a Infobae habían sufrido otro accidente de gran magnitud.

    A Rubén no le quisieron dar los resultados de sus estudios en el hospital de Allen y, según denunció, tuvo que impulsar una acción judicial para acceder a sus antecedentes. La fiscal Julieta Villa ordenó un allanamiento en el que solo encontró la tapa de su historia clínica. No había nada más. Alguien quiso ocultar el antecedente.

    El caso de Allen recuerda al de Bothel, un pequeño municipio alemán del estado de Baja Sajonia en el que la tasa de cáncer duplica a la esperada en la zona. En uno de sus pueblos, Bellen, uno de cada cinco vecinos tiene cáncer. ¿Los más comunes? Leucemia y linfoma. ¿Las causas? No están claras, pero ante la consulta de Infobae el médico local Mathias Bantz dijo que sospechan de la extracción de gas a través de fracking.

    Determinar las causas de los problemas de salud asociados al ambiente siempre es un desafío. Y en el caso de Allen hay "por lo menos tres líneas de acumulación" de contaminación, según advirtió a este medio la socióloga Maristella Svampa, que acaba de publicar Chacra 51 (Sudamericana) sobre las transformaciones en Allen. "La primera, que está ligada al uso de agroquímicos en la agricultura; la segunda es la primera avanzada petrolera de los setenta en adelante; y la tercera es el fracking, que es como el tiro del final", indicó.

    Fracking y salud

    Quizás la falta de claridad sobre la situación de la leucemia en Allen y el caso de Rubén Ibá&nti


    CARACTERISTICAS DEL AVISO

    • Rubro: Varios
    • Categoría: Información en General
    • Provincia: Mendoza
    • Localidad: Mendoza

    UBICACION DEL AVISO

    Mendoza, Mendoza