Jueves 18.10.2018
Actualizado hace 10min.
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    Denuncian falta de prevención en los incendios en el Sur

    La real dimensión de la catástrofe que padecen los productores ganaderos del Sur de Mendoza afectados por los incendios de campos desatados el 29 de diciembre fue relevada el jueves en el terreno por parte de la diputada provincial sanrafaelina Patricia Galván, las senadoras provinciales Fernanda Lacoste y Andrea Blandini (electa), el concejal rivadaviense electo Juan Garrido y el exdirector de Recursos Naturales Renovables de la Provincia Daniel Gómez, asesor legislativo del diputado nacional Guillermo Carmona, representante mendocino en el Congreso nacional por parte del FPV-PJ.  

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    Recorrer a pie la zona devastada de Monte Comán y dialogar ahí tanto con pobladores damnificados como con brigadistas y el coordinador del Plan Provincial de Manejo del Fuego, Guillermo Ferraris, le permitió a la comitiva conocer de primera mano la angustiante situación que están viviendo quienes continúan esperando respuestas oficiales acordes con el impacto recibido, el cual supera ampliamente el aspecto económico. Los legisladores destacaron el compromiso con la denuncia del agravamiento de los incendios y las iniciativas para conseguir apoyos para enfrentar la situación crítica de parte de la concejala alvearense Myrna Osorio.

    Frente al alarmante panorama reflejado en ese relevamiento, asumieron el compromiso de presentar pedidos de informes –tanto en la Legislatura como en el Congreso– dirigidos a las autoridades provinciales y nacionales, y proyectos de ley destinados a obtener sin más dilaciones la ayuda con la cual deben contar los afectados en las más de 200.000 hectáreas involucradas.

    Se pusieron a disposición

    Al respecto, la diputada Galván señaló: “Ante el cruce de información errónea, nos acercamos a la zona de los incendios y el puesto de mando de los brigadistas, quienes están dando una lucha denodada, y nos pusimos a disposición para colaborar en todo lo que atañe desde nuestra labor legislativa. El trabajo que están haciendo tanto los brigadistas como los bomberos, el personal de apoyo y la comunidad en general realmente es digno de felicitación. Es muy duro combatir el fuego con 40°C de temperatura, contra el viento arremolinado que cambia de frente. Además, las condiciones generales del clima no son para nada favorables”.

    Luego resaltó: “También hay un grupo de personas que atiende el refugio en donde se alojan los brigadistas y elaboran las raciones alimentarias, otra tarea digna de destacar. Hay que estar orgullosos de esta gente, que con tan buena predisposición y ánimo está defendiendo no solo sus propiedades, sino también las de sus vecinos y el resto de la población”.

    Pastos y forrajes, elementos sumamente necesarios

    Por su parte, la senadora Lacoste afirmó que, entre otras de las necesidades relevadas, “es prioritario que los productores reciban pastos y forrajes para garantizar la subsistencia del ganado. Debido a la indiferencia a la que se enfrentan, hasta el jueves no habían recibido esos elementos indispensables, mientras que la falta de asistencia es negada desde los ámbitos oficiales. Que a un dirigente empresarial no le haga falta esa ayuda porque tiene espaldas como para soportar esos embates no significa que los medianos y pequeños productores no la necesiten o la desestimen”.

    Posteriormente reafirmó: “Vamos a seguir trabajando en la pronta solución del problema de manera estructural, ya que esto no se resuelve con el reconocimiento de una situación de emergencia pasajera por parte del Gobierno. Porque estamos hablando, por citar un caso, de que faltaron implementar acciones prevención con los productores para eliminar o disminuir los riesgos de incendios. De hecho, las llamas no se propagaron más porque fueron circunscriptas con el trabajo de los mismos brigadistas del Plan Provincial de Manejo del Fuego junto a vecinos, bomberos, personal de Vialidad y demás colaboradores, quienes no daban abasto”.

    Hay que sumar brigadistas y presupuesto

    A su vez, la senadora electa Blandini subrayó: “Pudimos evaluar la situación de la logística y las necesidades que tienen en el Sur provincial, y vimos cosas que son fundamentales de resolver. Una es que hace falta más recurso humano, el cual debe ir acompañado con un mayor presupuesto”.

    Y aseveró a continuación: “Quedó en discusión la idea de cuánto dinero se está invirtiendo para estas situaciones que se dan mayormente en el verano, cuánto dinero hay de reserva y si se está utilizando, cuáles serían las proyecciones a mediano y largo plazos para recuperar las tierras quemadas y ayudar a los medianos y pequeños productores, y cómo se protege aún más la reserva de Ñacuñán. Todas estas son incógnitas sobre las cuales el secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial de la Provincia, Humberto Mingorance, no da explicaciones. Y van más allá del incendio en sí mismo”.

    Eliminación de flora y fauna autóctonas

    Mientras, desde su experiencia como el exdirector de Recursos Naturales Renovables, Gómez aseguró que la situación ha derivado en “secuelas gravísimas que han degradado las condiciones ambientales de las áreas afectadas, ya que han provocado la eliminación de la flora y la fauna autóctonas, lo que ha dañado profundamente la rica biodiversidad que allí existía”. Esto, en el marco de algunos focos de incendio de menor envergadura que había cerca de Monte Comán y de las guardias de cenizas que continúan haciendo los brigadistas en otros sectores para que los siniestros no se reaviven.

    Los legisladores también denunciaron que el Gobierno de la Provincia subestimó inicialmente la situación, lo que agravó la envergadura de los incendios y exigió mayores esfuerzos de parte del personal afectado. Reclamaron que el Gobierno provincial pareció reaccionar recién cuando se confirmó la visita del mandatario Mauricio Macri al Sur provincial.

    Carmona: “Tenemos un presidente que sobrevuela los problemas”

    En este sentido, el diputado nacional Carmona sostuvo: “Tenemos un presidente que sobrevuela los problemas. Nunca se pone al frente para resolverlos y menos junto con quienes los padecen. Un rasgo común que comparte con su socio mendocino, el gobernador Alfredo Cornejo”.

    Muy interiorizado sobre el tema, ya que fue secretario de Medio Ambiente de la Provincia entre diciembre del 2007 y abril del 2011, además de haber integrado el Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema) en representación de Mendoza, Carmona recalcó que Cornejo “desestima los esfuerzos hechos para adquirir el equipamiento necesario durante gobiernos provinciales anteriores, incluidos los de su mismo grupo político, ya que habla como si el sostenimiento del programa para combatir los incendios hubiera empezado recién con su gestión”.

    Así, recordó que la implementación efectiva del Plan Provincial de Manejo del Fuego fue desarrollada a partir del año 2001, al igual que la ejecución de obras de prevención complementarias como las picadas cortafuego destinadas a frenar el eventual avance de las llamas y circunscribirlas a un cierto sector hasta ser extinguidas.

    Carmona advirtió además que el Poder Ejecutivo provincial no les ha destinado a los dueños de campos los recursos económicos dispuestos para Mendoza por la ley nacional de bosques nativos, un instrumento fundamental para la prevención y la protección de la vegetación autóctona de nuestra provincia.

    Falta ayuda oficial para la recuperación

    La recorrida de los legisladores locales en Monte Comán –además de la realizada en la reserva protegida de Ñacuñán, en Santa Rosa, que igualmente está bajo el riesgo latente de las llamas– también permitió hacer la evaluación concreta de otras necesidades fundamentales que no han sido atendidas oficialmente y a la vez, comprobar que hay campos en las mismas condiciones de riesgo de eventuales incendios en una franja Rivadavia, Santa Rosa y La Paz. En este aspecto, la legisladora sanrafaelina Galván y el concejal rivadaviense Garrido comparten esa preocupación, y por eso visitaron las zonas afectadas o pasibles de ser damnificadas.

    Otra de las inconsistencias fue develada cuando los productores entrevistados indicaron que no cuentan con ayuda ni proyecciones a mediano y largo plazos que les posibiliten recuperar sus tierras desoladas. El panorama es crítico porque estiman que la recuperación de los campos para la producción ganadera llevará entre cuatro y diez años.

    Este preocupante derrotero de los productores afectados, en quienes predomina la angustia ante las pérdidas totales y el incierto futuro que enfrentan, se ve agravado debido a la falta de explicaciones por parte del secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial de la Provincia, Humberto Mingorance, quien resultó cuestionado por los mismos damnificados que reclaman por la falta de prevención oficial y requieren soluciones urgentes para no caer en bancarrota.

    Panorama muy desalentador

    En el contexto general, las manifestaciones de los trabajadores del campo permitieron establecer que están atravesando una realidad muy sombría y sin recibir las respuestas que corresponden frente a generalizadas pérdidas totales de sus animales y producciones.

    Es tan grave la problemática que avizoran que –incluso transcurriendo un año de buena carga de lluvias– recién para 2019 volverán a contar con pasto, aunque esta situación tampoco les posibilitará comenzar a recuperarse inmediatamente. Esto, porque tampoco podrán soltar animales en sus campos el año próximo ya que deben dejar que el pasto complete su ciclo de crecimiento sin ser consumido.

    Con estas perspectivas señalaron que, aunque los pronósticos fueran alentadores, igualmente tendrán que esperar dos años para poder hacer pastar solo unos pocos animales en los campos, en cantidades muy menores a la normal.

    Simultáneamente, quienes perdieron vacas se quedaron sin las posibilidades de hacer carneos y deben salir a comprar terneras, que tardan dos años en transformarse en vaquillonas, momento en el que solo entonces pueden cruzarlas con los toros.

    Si a esto se suma que aquellas tardan nueve meses en gestar y se deben esperar seis meses más a partir de los alumbramientos para poder vender los terneros y seguir produciendo crías, se desprende que los productores necesitan como mínimo tres años y medio o cuatro para volver a producir. Todo esto, siempre y cuando cuenten con el dinero necesario para encarar todo el ciclo, algo que el deterioro de la economía no les permite.

    Incluso, hasta que empiecen a recuperarse lentamente, la mayoría de los damnificados necesitan pasto para alimentar a los animales que les quedaron, así como tractores para arreglar las picadas cortafuego en campos totalmente devastados.

    Esta calamidad es bastante sufrida especialmente por los productores chicos, que labran de 1.500 a 3.500 hectáreas, quienes asimismo deben realambrar sus campos sin contar con los recursos indispensables. Generalmente, estos trabajadores –al no poseer otros ingresos alternativos como sí tienen los grandes productores– viven del alquiler de sus campos y, siempre que puedan, conservan sus vacas y chivos.

    Por eso, muchos de ellos están desahuciados al no poseer los recursos económicos que les garanticen recuperarse, porque ni siquiera pueden hacer pastar sus animales sobrevivientes en otros campos ya que –como si fuera poco– tendrían que pagar un alquiler.