Sabado 24.08.2019
Actualizado hace 10min.
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    Prevención de la Contaminación Lumínica

    Las comisiones de Ambiente y Recursos Hídricos y de Obras Públicas de Diputados, recibieron al astrónomo Walter García para analizar el proyecto de Ley de Patricia Galván (PJ),  por el cual se crea el Programa Provincial de Prevención de Contaminación Lumínica y promoción de Ahorro Energético dependiente de la Secretaria de Ambiente y Ordenamiento Territorial.

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    Según la iniciativa, la Secretaria de Ambiente y Ordenamiento Territorial de la provincia “coordinará con las autoridades educativas y medios de comunicación las campañas de Prevención de Contaminación Lumínica y promoción de Ahorro Energético tendientes a la concientización sobre la importancia de conocer todas las soluciones que se tienen para el cuidado del entorno y del cielo ya que las mismas dan mayores beneficios económicos y también astronómicos”.

    De acuerdo a lo manifestado durante la reunión, la idea es ordenar los espacios públicos provinciales e invitar a los municipios a que adhieran a la propuesta.

    La diputada Galván, sostiene en los fundamentos del proyecto que la finalidad es “corregir el malgasto de energía, reducir los efectos perjudiciales en la salud, fomentar el ahorro energético, proteger el medio ambiente, mejorar la convivencia, ayudar a una conducción vehicular más segura reduciendo los deslumbramientos, y optimizar del mismo modo la visibilidad del tráfico aéreo, como también, siendo lo más importante, permitir el trabajo de los observatorios astronómicos”.



    En ese sentido, García indicó que están en estudio dos o tres lugares en la provincia que podrían ser propicios para establecer un observatorio astronómico, entre ellos, la reserva de Divisadero Largo y el terreno de la ex UCIM, donado recientemente al Municipio de Capital. En ese sentido, el diputado Jorge Sosa (UCR), presidente de la comisión de Obras, indicó que “sería bueno contar con legislación que permitiera establecer áreas de observación astronómica”.

    De acuerdo a la iniciativa legislativa, “la utilización de luminarias que alumbran en direcciones u horarios innecesarios es una de las causas fundamentales de la existencia de la polución lumínica. La misma afecta la salud de las personas y a muchas especies animales, y es la que menos se nota o preocupa. Este hecho provoca que casi no exista legislación al respecto, o que la existente sea incompleta”.

    La contaminación lumínica  es considerada como “el aumento del brillo del cielo nocturno producido por la dispersión de la luz artificial en los gases y partículas del aire. El origen es un alumbrado ineficiente y mal diseñado, que envía la luz a zonas donde es innecesaria: hacia el cielo”, destaca Galván.

    Al respecto, sostiene que no solamente “se va derrochando dinero en las ciudades”, sino también energía, “deteriorando de manera progresiva, el hábitat de animales tanto nocturnos como migratorios que pasan por las luminosidades de la ciudad”.

    Una de las consecuencias de la contaminación lumínica es la afectación de la astronomía, “impidiendo la adecuada observación del cielo nocturno hasta el punto de alterar la actividad de ciertos observatorios que, en su momento han sido instalados en zonas alejadas de centros urbanos y/o a grandes alturas en búsqueda de cielos diáfanos huyendo de la polución lumínica, que inexorablemente los alcanzó”.

    “La consecuencia va teniendo lugar en que se reduce hasta un 90% la cantidad de objetos celestes que incrementan la iluminación del cielo por sí solo. Asimismo; se limita la visibilidad de observación mediante los telescopios profesionales, pues se necesita de la luz celeste para conseguir apreciarlos”, añade la legisladora.

    Según estimaciones aportadas en la fundamentación del proyecto, “más del 50% de la iluminación es utilizada en zonas que no se requieren; así como en horarios innecesarios; contribuyendo de este modo no solo a la oscuridad del cielo natural; sino también al extenuante gasto de energía que se genera estrictamente en los malos usos”.



    Por otra parte, Galván también considera que “la luz que se proyecta desde la lámpara a los ojos del ser humano; va procediendo a una intensidad que progresivamente se hace mayor y es mucho más profunda que la que se emite al suelo, provocando un gran número de consecuencias tanto a temprana edad; como cuando estamos mayores. Lo que se conoce como deslumbramiento generalmente va causando fatiga visual como consecuencia a la larga emisión de luz desde una fuente artificial; haciendo que la percepción por elementos tanto cercanos como lejanos sea más complicado”.